La plantilla de la fábrica de Nidec en Santa Perpètua de Mogoda vive momentos de profunda inquietud tras años marcados por la inestabilidad laboral y la falta de certezas sobre el futuro de la planta.
El centro, especializado en la fabricación de motores eléctricos para la automoción, lleva desde 2020 encadenando expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), una situación que ha afectado de forma continuada a decenas de familias. Lejos de normalizarse, el día a día en la fábrica sigue condicionado por la incertidumbre y la sensación de provisionalidad.
En las últimas semanas, la preocupación ha ido en aumento tras comunicar la empresa su intención de realizar una operación de *sale and leaseback*, una fórmula que implicaría vender los terrenos y las instalaciones para seguir operando en régimen de alquiler. Para muchas personas trabajadoras, esta decisión no solo resulta difícil de comprender, sino que alimenta el miedo a que sea el preludio de una posible deslocalización o cierre.
Ese malestar ya es visible. Desde hace más de un mes, pancartas colocadas en los alrededores de la planta reflejan el sentir de una plantilla que pide algo tan básico como certezas: poder seguir trabajando y mantener su medio de vida.
“Detrás de cada puesto de trabajo hay una familia”, recuerdan los representantes de las personas trabajadoras, que denuncian la falta de información clara y la ausencia de un diálogo que aporte tranquilidad en un momento especialmente delicado.
Ante este escenario, la plantilla ha decidido dar un paso más. A partir del pasado día 20 de marzo inició una huelga indefinida con paros del 50% de la jornada de trabajo. Una medida que, más allá de la presión a la empresa, busca hacer visible una situación que consideran insostenible.
El comité de empresa ha pedido también la implicación de las administraciones públicas para encontrar soluciones que garanticen la continuidad de la actividad industrial en la planta, un referente histórico en el tejido económico local.
Mientras tanto, en Santa Perpètua, la preocupación no solo se mide en cifras, sino en miradas, conversaciones y un sentimiento compartido: el de quienes, después de años de esfuerzo, solo piden la oportunidad de seguir adelante.


Sorry, the comment form is closed at this time.